Arquitectura que desaparece
14/09/2026
Nos interesa pensar en arquitecturas que, de alguna manera, desaparecen.
Arquitecturas que encuentran su lugar en el entorno hasta formar parte de él. Que parecen emerger del propio paisaje y se adaptan a su geometría, a su vegetación, a su luz y a sus vistas, intentando alterar lo mínimo posible aquello que ya existe.
Nos interesa especialmente esta condición mimética, en la que la propia materialidad del lugar se incorpora a la arquitectura hasta hacer que sus límites casi desaparezcan. Una continuidad entre lo construido y lo existente que hace que la arquitectura pueda percibirse como algo que siempre hubiera pertenecido a ese lugar. A veces desaparecer significa prolongar el paisaje sobre una cubierta o utilizar la propia materia del entorno.
Esta actitud nos parece especialmente adecuada en determinados contextos: una arquitectura que no busca imponerse sobre el paisaje, sino formar parte de él. Cuando esto sucede, arquitectura y entorno dejan de entenderse como dos realidades distintas y pasan a construir una misma realidad.
La arquitectura está presente, pero casi desaparece. Y quizá sea precisamente entonces cuando su relación con el lugar alcanza una de sus expresiones más puras.
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