Premio Internacional de Restauración y Conservación de Domus | Mas Cadalt
05/05/2026
El proyecto Mas Cadalt ha sido reconocido internacionalmente tras ser seleccionado como finalista en el Premio Internacional de Restauración y Conservación de Domus Fassa Bortolo, en la categoría de Proyectos Construidos.
Este premio, promovido por Fassa Bortolo junto con el Departamento de Arquitectura de la Universidad de Ferrara, se ha consolidado como una de las referencias internacionales en el ámbito de la restauración arquitectónica. Su objetivo es reconocer aquellas intervenciones que entienden la conservación como un acto cultural, capaz de activar las preexistencias históricas desde una mirada contemporánea y consciente.
¿Es posible restaurar una forma de vida? ¿Se puede hacer con la misma delicadeza con la que se recupera un objeto antiguo? Mas Cadalt nace precisamente desde esa reflexión: comprender antes de intervenir, y actuar únicamente donde es necesario. Situado en el entorno del Serrat de la Cadalt, el proyecto aborda la recuperación de una masía abandonada, adaptándola a las necesidades actuales sin alterar su esencia.
A través de una tradición reinterpretada se mantiene la volumetría y la tipología original, transformando únicamente aquello que resulta imprescindible. Cada espacio existente encuentra su correspondencia en el nuevo programa, respetando dimensiones y relaciones. En la planta de acceso se ubican la cocina —que incorpora la triple altura del torreón— y el salón, orientado hacia las vistas de la sierra. En la planta superior se disponen dos habitaciones, mientras que en la inferior se reinterpreta el antiguo espacio destinado a los animales como una sala polivalente. El volumen anexo se recupera como garaje y estudio, desde donde el diseñador Terence Woodgate desarrolla su trabajo.
La intervención se apoya en el sistema constructivo original de muros portantes de piedra caliza, restaurados y complementados con soluciones contemporáneas como el aislamiento de corcho. Una segunda piel interior permite mejorar el comportamiento térmico, integrar las instalaciones y aumentar la luminosidad, estableciendo un diálogo preciso entre lo existente y lo nuevo.
El interior se concibe como un espacio donde arquitectura y diseño de producto se encuentran. Las decisiones se reducen a lo esencial: encuentros en un único punto, instalaciones enrasadas y una materialidad coherente que evita cualquier gesto superfluo.
La vivienda alcanza un alto grado de autosuficiencia energética e hídrica mediante sistemas fotovoltaicos y aljibes diseñados específicamente, uno de los cuales se transforma en alberca. El entorno productivo que la rodea completa esta forma de habitar, donde arquitectura y paisaje funcionan como un todo.
La selección como finalista en este premio internacional reconoce una forma de intervenir en lo existente desde la precisión, la sostenibilidad y el respeto, entendiendo la arquitectura no como imposición, sino como continuidad.
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