Nuevo proyecto en Montenegro
02/03/2026
El lugar, frente al Adriático, no fija una única dirección. El horizonte se diluye entre el mar y las montañas y el entorno carece de referencias que orienten con claridad. En ese vacío de señales, la geometría se convierte en una forma de búsqueda.
El proyecto para esta nueva vivienda en Montenegro surge como una pieza depositada con precisión sobre el terreno. Cuando el paisaje no impone un frente, el círculo aparece como una respuesta capaz de relacionarse con todo sin imponerse sobre nada. Su traza evita elegir una única mirada y permite que cada punto del perímetro dialogue con el entorno próximo y lejano. La planta se entiende como un soporte neutral que acoge el programa sin jerarquías rígidas. Las estancias se disponen alrededor de un vacío central que organiza la vida doméstica y que introduce la luz como elemento integrador. Es la luz, y no los límites, quien construye el espacio. El recorrido perimetral permite que el paisaje se incorpore de manera continua, ofreciendo visiones cambiantes del mar, de la vegetación y del cielo.
La vivienda se adapta a la topografía realizando el mínimo movimiento de tierras posible. Un basamento pétreo ancla la pieza al terreno y prepara la cota necesaria para enmarcar el horizonte. Sobre él, el volumen principal se materializa con una estructura clara y precisa, donde la continuidad de los materiales enfatiza el carácter unitario del conjunto.
Desde la distancia, la casa se percibe como una figura serena, casi abstracta. Desde el interior, el espacio se expande en todas las direcciones, permitiendo vivir el paisaje sin imponerse a él. Nos interesa pensar esta arquitectura como un mecanismo silencioso que hace posible habitar un lugar extraordinario sin alterarlo, construyendo un nuevo episodio en diálogo con la tradición y el tiempo.
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