La propuesta se ubica en un futuro cercano, en lugar concreto: viviendas en Alboraya Valencia. El solar es una estrecha porción, entre medianeras, de una manzana cerrada con un patio interior. La antigua escala de edificios de dos alturas de ladrillo visto caracterizaba esta población, situada en la periferia de una gran ciudad. El planeamiento ha modificado esta escala.
El proyecto plantea la construcción de un zócalo de dos niveles, respetando los materiales y las alturas de la trama antigua, en el que se encuentra el espacio comunitario público. Los núcleos de comunicación se adosan a las medianeras, lo que permite la aparición de una calle interior, pasante a través de la manzana, donde estacionar los vehículos y generar un jardín comunitario que continúa en el entresuelo transformando el patio de manzana. Una calle que se hace eco de la vida que existía en este lugar antes de su transformación en ciudad.