El proyecto consiste en hacer convivir el estudio de un músico con su vivienda. Ubicado en una zona de viviendas cerca de Valencia, donde las casas vecinas están muy próximas entre ellas.
Innumerables vivencias confluyen en la biografía de un solar en el que las distintas etapas de la historia se disponen en sucesivos estratos. La propuesta configura el estrato contemporáneo en continuidad con los existentes.
Esta continuidad se consigue entendiendo el edificio de la fundación como una puerta de acceso desde la calle capitulares al huerto de San Pablo, en el cual una serie de caminos acotan jardines con atmósferas diferentes: un jardín de acceso, un jardín aromático, un jardín para contemplar los restos arqueológicos… Unos caminos que evocan las tracerías de la arquitectura tradicional repitiendo una geometría con ángulos de 90 y 135º que hacen referencia al octógono (tan presente en toda la arquitectura cordobesa), buscan unir de forma natural los puntos de acceso al huerto con una similitud respetuosa con el trazado del entorno urbano.
El edificio de la fundación busca el respeto por su entorno, con la primacía del macizo sobre el vano, pero huyendo de la mímesis que conduciría a historicismos engañosos, mostrando su carácter contemporáneo. El edificio se entiende cómo una pieza entre medianeras con dos únicos huecos. Uno horizontal le permite ser pasante y entender la fundación cómo puerta.