Un olivo centenario, un liquidámbar y un granado, junto con la plataforma de la piscina sirven de nexo entre las arquitecturas y el jardín.
El proyecto, con superficie que ronda los setenta metros cuadrados, se trata de un pabellón de invitados que funciona como una arquitectura autónoma concebida como ampliación de un proyecto que desarrollamos en nuestro estudio de arquitectos en Valencia. La escala humana del pabellón lo convierte en un espacio confortable desde el que tener la experiencia de habitar un jardín.
La pieza consta de dos estancias con una habitación y una sala con cocina. También existen dos baños, uno sirve al pabellón y el otro como apoyo para la piscina. Dentro de las premisas se busca que la pieza construida minimice su impacto en el jardín desde la vivienda principal, de este modo se aproxima a uno de los límites del terreno, perpendicular a la piscina, mostrando su lado más esbelto y opaco hacia las arquitecturas existentes.