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CASA EN UN CAMPO DE OLIVOS
AYORA, VALENCIA

Un paisaje natural con una vista privilegiada en todas direcciones en el que un camino, respetuoso y suficiente , nos conduce a un campo con 167 olivos.

El proyecto surge del compromiso entre la voluntad de formar parte del paisaje y el deseo de atraparlo.

La propuesta se sitúa en la parte alta del campo, proporcionando una lectura dinámica que transforma sus proporciones cuando se circula alrededor. La implantación acota tres ámbitos diferentes, el acceso a modo de pórtico, la atmósfera privada de la zona orientada a la pinada y un belvedere sobre la copa de los olivos.

Se aumenta la relación con el exterior maximizando el perímetro de contacto, lo cual facilitará que el viento disminuya el calor del verano. La geometría de la planta potencia visiones tangenciales del exterior que, junto con el efecto de succión generado por la curvatura, disipa los límites del interior de la vivienda, la cual parece que siempre tiene algo más que mostrar; al mismo tiempo, la proporción humana de los espacios crea la sensación de intimidad y protección.

En la planta alta cada una de las zonas de noche encuadra una visión diferente del paisaje. La habitación principal controla el único acceso. El distribuidor, orientado a sur, actúa como muro Trombe e invita a un recorrido del que sólo se ve el supuesto final ( o el principio) al llegar al atrio de la escalera iluminado por la luz del este.

En la planta baja se encuentran las zonas de día; la escalera y las piezas húmedas se adosan al muro dejando libre el máximo espacio posible donde los usos se distribuirán según las apetencias, las estaciones, las circunstancias…

El aljibe y una chimenea alimentada con los restos de la poda de los olivos muestran la voluntad de autoabastecerse; de otro lado el necesario garaje hace patente la dependencia del exterior.

La construcción se realiza mediante la repetición de elementos a “sardinel” lo que permite materializar de forma natural y sencilla su geometría. Así toda la curvatura es absorbida por el mortero entre los ladrillos…y se utiliza el mismo criterio en todos los elementos constructivos. Se emplean los materiales tradicionales de la zona, unos materiales que el tiempo ayudará a mimetizar humildemente con las tonalidades del entorno.

CASA EN UN CAMPO DE OLIVOS
AYORA, VALENCIA

Un paisaje natural con una vista privilegiada en todas direcciones en el que un camino, respetuoso y suficiente , nos conduce a un campo con 167 olivos.

El proyecto surge del compromiso entre la voluntad de formar parte del paisaje y el deseo de atraparlo.

La propuesta se sitúa en la parte alta del campo, proporcionando una lectura dinámica que transforma sus proporciones cuando se circula alrededor. La implantación acota tres ámbitos diferentes, el acceso a modo de pórtico, la atmósfera privada de la zona orientada a la pinada y un belvedere sobre la copa de los olivos.

Se aumenta la relación con el exterior maximizando el perímetro de contacto, lo cual facilitará que el viento disminuya el calor del verano. La geometría de la planta potencia visiones tangenciales del exterior que, junto con el efecto de succión generado por la curvatura, disipa los límites del interior de la vivienda, la cual parece que siempre tiene algo más que mostrar; al mismo tiempo, la proporción humana de los espacios crea la sensación de intimidad y protección.

En la planta alta cada una de las zonas de noche encuadra una visión diferente del paisaje. La habitación principal controla el único acceso. El distribuidor, orientado a sur, actúa como muro Trombe e invita a un recorrido del que sólo se ve el supuesto final ( o el principio) al llegar al atrio de la escalera iluminado por la luz del este.

En la planta baja se encuentran las zonas de día; la escalera y las piezas húmedas se adosan al muro dejando libre el máximo espacio posible donde los usos se distribuirán según las apetencias, las estaciones, las circunstancias…

El aljibe y una chimenea alimentada con los restos de la poda de los olivos muestran la voluntad de autoabastecerse; de otro lado el necesario garaje hace patente la dependencia del exterior.

La construcción se realiza mediante la repetición de elementos a “sardinel” lo que permite materializar de forma natural y sencilla su geometría. Así toda la curvatura es absorbida por el mortero entre los ladrillos…y se utiliza el mismo criterio en todos los elementos constructivos. Se emplean los materiales tradicionales de la zona, unos materiales que el tiempo ayudará a mimetizar humildemente con las tonalidades del entorno.