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VIVIENDAS EN ALBORAYA
ALBORAYA, VALENCIA

La propuesta se ubica en un futuro cercano, en lugar concreto. El solar es una estrecha porción, entre medianeras, de una manzana cerrada con un patio interior. La antigua escala de edificios de dos alturas de ladrillo visto caracterizaba esta población, situada en la periferia de una gran ciudad. El planeamiento ha modificado esta escala.

El proyecto plantea la construcción de un zócalo de dos niveles, respetando los materiales y las alturas de la trama antigua, en el que se encuentra el espacio comunitario público. Los núcleos de comunicación se adosan a las medianeras, lo que permite la aparición de una calle interior, pasante a través de la manzana, donde estacionar los vehículos y generar un jardín comunitario que continúa en el entresuelo transformando el patio de manzana. Una calle que se hace eco de la vida que existía en este lugar antes de su transformación en ciudad.

Sobre el zócalo público se deposita el espacio privado, que asume su nueva dimensión urbana. El retranqueo de las terrazas caracteriza los alzados permitiendo el deseable control solar según la orientación y variando su percepción dependiendo de la distancia. La estrategia de adosar los núcleos de comunicaciones, las instalaciones y la estructura a la medianera permite generar un espacio perfectible en el que poder trazar con facilidad diferentes distribuciones de vivienda, oficinas.. desde la más abierta hasta la comúnmente aceptada por el mercado. Quizás así las necesarias singularidades pertenezcan a un futuro cercano y posible.

VIVIENDAS EN ALBORAYA
ALBORAYA, VALENCIA

La propuesta se ubica en un futuro cercano, en lugar concreto. El solar es una estrecha porción, entre medianeras, de una manzana cerrada con un patio interior. La antigua escala de edificios de dos alturas de ladrillo visto caracterizaba esta población, situada en la periferia de una gran ciudad. El planeamiento ha modificado esta escala.

El proyecto plantea la construcción de un zócalo de dos niveles, respetando los materiales y las alturas de la trama antigua, en el que se encuentra el espacio comunitario público. Los núcleos de comunicación se adosan a las medianeras, lo que permite la aparición de una calle interior, pasante a través de la manzana, donde estacionar los vehículos y generar un jardín comunitario que continúa en el entresuelo transformando el patio de manzana. Una calle que se hace eco de la vida que existía en este lugar antes de su transformación en ciudad.

­­Sobre el zócalo público se deposita el espacio privado, que asume su nueva dimensión urbana. El retranqueo de las terrazas caracteriza los alzados permitiendo el deseable control solar según la orientación y variando su percepción dependiendo de la distancia. La estrategia de adosar los núcleos de comunicaciones, las instalaciones y la estructura a la medianera permite generar un espacio perfectible en el que poder trazar con facilidad diferentes distribuciones de vivienda, oficinas.. desde la más abierta hasta la comúnmente aceptada por el mercado. Quizás así las necesarias singularidades pertenezcan a un futuro cercano y posible.